ROMANZA ANDALUZA de PABLO SARASATE

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 Pablo Sarasate, bautizado como Martín Melitón Pablo de Sarasate y Navascues, nació el 10 de marzo de 1844, en Pamplona, hijo del músico militar Miguel Sarasate Juanena y de Javiera Navascues Oharrechena. Niño precoz e hijo de padres conscientes del futuro de su hijo, toma lecciones de violín, debutando a la edad de 7 años en La Coruña. Estudió en Santiago de Compostela entre 1846 y 1849 con José Courtier, primer violín de la Catedral y profesor de la Escuela de Música de Santiago de Compostela.
 

En 1852, se traslada a Pontevedra, donde continúa sus estudios musicales con el músico local Urbano Casasvellas. Es asiduo de los ensayos de la banda del Regimiento Aragón, que dirige su padre.
La Condesa de Espoz y Mina le concedió una pensión para estudiar en Madrid. Una vez en la capital de España, la Reina Isabel II le concede una beca para ampliar sus estudios en París, a donde se traslada en 1856, y allí ingresa en el Conservatorio bajo la tutela de Jean-Delfin Alard. En dicho viaje a París, al pasar por la localidad de Biarritz, él y su madre enferman, y fallece la madre, lo que deja huérfano a la edad de 12 años.
 

En 1857, obtiene el Premio de Violín del Conservatorio de París, y dos años después comienza su carrera de concertista que lo llevará por toda Europa y América.
Ganó premios, destacó en sus lecciones y enseguida fue premiado y reconocido como el gran concertista que era.
 

El rápido éxito que obtuvo como ejecutante le hizo abandonar sus estudios de armonía y composición. Viajó por toda Europa dando conciertos. También fueron frecuentes sus desplazamientos a América del Norte y Sudamérica. Según la prensa de la época, sus conciertos y recitales fueron memorables. Fue poseedor de dos violines Stradivarius: uno regalado por la reina Isabel II de España y adquirido a Jean Baptiste Vuillaume, y otro comprado a Gand y Bernardel.
 

Su formación musical y el espíritu de triunfo lo mantuvieron activo hasta su muerte. Según las críticas y crónicas de la época, su fuerza radicaba más en la sutileza de interpretación que en el fuego temperamental, aunando ataque, pasión, flexibilidad y una facilidad natural para el violín. Su técnica de la mano izquierda fue también famosa, así como la velocidad de ejecución. Arrancaba el más hermoso sonido que pueda esperarse del violín sin mostrar el enorme esfuerzo. Su prestigio universal como concertista queda de manifiesto, por ejemplo, al ser recogida una de sus actuaciones en el St James's Hall de Londres por Arthur Conan Doyle, quien en su relato "La Liga de los Pelirrojos",hace que Sherlock Holmes posponga sus investigaciones en el caso para ir a escuchar a Sarasate, como buen aficionado al instrumento.
 

En su testamento, Sarasate cedió su violín Stradivarius y 25.000 francos al Conservatorio de Madrid para la organización de un premio que llevara su nombre y que terminaría convirtiéndose en el Premio Nacional de Violín.
Le fueron dedicadas numerosas obras de importantes compositores contemporáneos, como la Sinfonía Española de Eduard Lalo, el Concierto No. 3 para violín y orquesta de Camille Saint-Saëns y muchas otras importantes joyas del repertorio del instrumento.
 

Falleció en su casa de «Villa Navarra» en Biarriz, Francia, el 20 de septiembre de 1908, a consecuencia de una angina de pecho a los 64 años de edad.